EL ORO OLÍMPICO DE FERMÍN CACHO
CONTADO POR ÉL MISMO

Fue una quincena mágica. Y no sólo por la presencia de ‘Magic’ Johnson haciendo equipo con Larry Bird, Michael Jordan y demás estrellas de la NBA en aquel fabuloso ‘Dream Team’ del basket. Fueron, sobre todo, dos semanas mágicas para el deporte español, porque eran los Juegos ‘de casa’ y porque cualquier hazaña parecía posible. Al fin y al cabo, todo había empezado con un imposible hecho realidad: encender el pebetero olímpico con una flecha de fuego lanzada desde el centro del estadio. Un arranque sensacional, inédito e irrepetible que, de algún modo, fue una especie de maravilloso anticipo de lo que iba a llegar a continuación.

Al día siguiente, José Manuel Moreno, su cabeza cubierta por un casco aerodinámico, su cuerpo embutido en un ceñido ‘buzo’, volaba a lomos de una perfilada bicicleta sobre la pulida madera del velódromo de Horta para lograr la primera medalla de oro de la delegación española, imponiéndose en el kilómetro contra reloj. Apenas se habían iniciado de los Juegos y el medallero de nuestra delegación, que habitualmente tardaba en inaugurarse, ya contaba con un primer trofeo. Al oro del ciclista andaluz le seguirían otras 21 medallas más hasta totalizar esas 22 (13 de oro, 7 de plata y 2 de bronce) que aun hoy día, 25 años y seis Juegos Olímpicos después, sigue siendo una cifra que no se ha podido volver a alcanzar.

VÍDEO DE LA CEREMONIA DE APERTURA DE BARCELONA 92 CON EL ENCENDIDO DE LA ANTORCHA

Y entre esas veintidós medallas en general, entre esos trece oros en particular, hay uno que, tal vez, sea el más recordado, por su importancia y por su simbolismo. Me refiero al dorado metal que se colgó de su cuello Fermín Cacho tras ganar la final de los 1500 metros. Un triunfo inolvidable porque la distancia reina del mediofondo era, por aquel entonces, la prueba más relevante del atletismo mundial. Y un triunfo simbólico porque la imagen del atleta soriano, cruzando la meta en éxtasis victorioso, brazos en alto y al cielo de un estadio olímpico de Montjuic lleno hasta la bandera, se convirtió en poco menos que el icono del éxito del deporte español en los ‘Juegos de casa’

En apenas unos días, el próximo 8 de agosto del 2017, se cumplirán veinticinco años exactos de aquella carrera que cualquier amante del atletismo en nuestro país habrá visto, desde entonces, una y otra vez. Tanto para recordarla si la vio entonces en directo, fuese a través de la televisión o siendo uno de los espectadores que tuvieron el inmenso privilegio de vivirla desde las gradas del estadio, cómo para acercarse a ella por primera vez, si entonces era demasiado joven o aun no había nacido. Pero, por muchas veces que la veamos, por mucho que leamos y releamos las crónicas de la época, o lo escrito después a lo largo de los años … por mucho que nos podamos imaginar lo que se siente tomando parte (¡y ganando!) una carrera así, nadie mejor que su protagonista para contarnos como fueron aquellos apenas cuatro minutos que pasaron entre que se situó tras la línea de salida, serio y concentrado, y cruzó la de llegada… el primero, relajado ¡feliz!

VÍDEO DE LA FINAL DE 1500m DE LOS JUEGOS OLÍMPICOS DE BARCELONA 1992
Fermín, ¿cómo fue aquella carrera?

La carrera fue totalmente diferente a cómo yo la tenía pensada. Yo había pensado que iba a ser una carrera mucho más rápida, que se iba a correr a un ritmo más o menos de 3:35, porque en semifinales habíamos corrido en 3:33, y la sorpresa fue que al pasar ya por el primer cuatrocientos vi que era una carrera lenta, que iríamos lentos y que iba a ser una carrera de los últimos cuatrocientos-quinientos metros y que había que estar bien colocado en la última vuelta para estar lo más cerca posible de la cabeza, y eso es lo que hice. Y a falta de doscientos o doscientos cincuenta metros vi cómo el alemán, Herold, se abría para pasar antes de la curva y coger la calle 1 a Chesire, al keniata, ví que había un hueco y no me lo pensé, pasé por ahí y me dije, 'bueno, aquí hasta el final, hasta dónde llegue'. A falta de cien metros volví a cambiar otra vez y a falta de cincuenta metros ya me veía campeón olímpico, ya sabía que iba a ganar la carrera.

Una carrera de improvisar ya que era completamente diferente a la que esperabas, y en la que se te ve continuamente mirando... ¿vigilando sobre todo a Morcelli?

Efectivamente, Morcelli era el gran rival. Era el campeón del mundo del año anterior... íbamos encerrados en el grupo y yo miraba para atrás y lo único que pensaba era 'si yo voy encerrado, y lo voy a tener difícil para salir, tú que vas detrás lo vas a tener mucho más difícil'. Entonces lo único era controlar a ver los movimientos que iba a hacer el argelino.

Hemos leído y te hemos oído decir en muchas entrevistas que te han hecho después sobre aquella carrera que tú estabas convencido de que podías ganar, de que ibas a ganar... pero ganar así, entrando en meta con los brazos en alto, disfrutándolo, saboreándolo... eso ni en los sueños ¿no?

Hombre... sí que es cierto que siempre, cuando vas a competir, sueñas, visualizas las carreras cómo te gustaría que fuesen... y de ganar... de querer ganarlas. Y, no sé por qué, ese día se dieron muchas cosas en el Estadio Olímpico y lo que si que es cierto que entrar en meta con un gran margen de ventaja era la raro, lo extraño y lo difícil de haberlo hecho así.

Ya decíamos que había magía en aquellos Juegos Olímpicos... pero aquello no fue un truco de magia, no fue casualidad... porque después vinieron más éxitos, un subcampeonato del mundo, un título europeo... y otra medalla olímpica, cuatro años después, en Atlanta, una plata en una carrera con El Gerrouj, con Morcelli, ¿qué tiene tanto o más valor que ese oro de Barcelona?

Pues yo creo que tiene el mismo valor, desde el punto de vista de que son cuatro años después y la plata de Atlanta corrobora que lo de Barcelona no fue una casualidad sino algo0 de muchos años de trabajo. Y desgraciadamente en Atlanta fui plata... se cayó El Gerrouj a falta de cuatrocientos metros y ya fue un poco difícil dar caza a Morcelli, que iba unos metros por delante. Pero yo creo que la plata tiene valor... evidentemente el oro es ser campeón olímpico, la plata es ser segundo... pero creo que esa plata la da mucho más valor todavía al oro de Barcelona

VÍDEO DE LA FINAL DE 1500m DE LOS JUEGOS OLÍMPICOS DE ATLANTA 1996
Y luego, aparte de medallas y de victorias están los records... ese record europeo que duró hasta hace poco, cuando lo batió Farah...

Hasta hace dos o tres años duró el 3:28.95

En una carrera en la que estuviste muy cerca de ganar a El Gerrouj...

Sí, porque cuando yo hice record de España él hizo record de Marruecos por 4 centésimas. Creo que fue una carrera, la del mitín de Zurich, de las mejores que se han corrido... porque me parece que los doce primeros hicimos una gran marca. Es record de España ahora mismo, y ahí está para todo el mundo que quiera intentar batirlo

VÍDEO DEL 1500m EN EL MITÍN DE ZURICH DE 1997
¿Veremos a alguien batirlo pronto? ¿Cómo ves el futuro del medio fondo español, en particular, y del atletismo español en general? ¿Esos tiempos volverán o no?

Egoistamente me gustaría que durase mucho más tiempo... pero, sinceramente, cómo deportista, creo que llegará el día que se tenga que batir, porque eso querrá decir que nuestro atletismo está mejorando. Llevamos unos años sumidos quizás en una pobreza de resultados y hay que ver, hay que esperar que al final se bata y podamos estar otra vez en la estela que estuvimos en los años 90.

¿Ganar otra vez un español en los Juegos Olímpicos en el 1500 está complicado?

No creo que sea complicado... lo que sí que hay que hacer es ser muy profesional de lo que estás haciendo, el atletismo debe de ser tu trabajo, es tu vida, hay que sacrificar muchas cosas, soñar y mirar hacia adelante, hasta dónde quieres llegar... y, evidentemente, todo se consigue con la constancia y el trabajo, y creyendo en lo que realmente quieres hacer.

Y es que, en realidad, ni el oro de Fermín Cacho en el 1500, ni cualquiera de los otros éxitos de los deportistas españoles en aquellas dos semanas inolvidables del verano de 1992 habían sido cosa magia, sino de entrenamiento, dedicación y motivación. Lo que sigue siendo mágico es el efecto que nos produce recordar unos momentos tan especiales: nos traslada en el tiempo, nos hace sentir veinticinco años más jóvenes y nos invita a soñar con volver a vivir instantes así. Y gracias a la magia de la radio (aunque en realidad tampoco sea magia sino ciencia) hemos podido revivir uno de los más memorables con las palabras de su protagonista.

MÁS INFORMACIÓN:

Fermín Cacho encumbra al atletismo español con su rotunda victoria en los 1.500 metros – noticia sobre el 1500 de Barcelona 92 publicada al día siguiente de la carrera en el diario El País

Fermín Cacho: hoy hace 24 años que iluminó los 1.500 – artículo de Ángel Cruz en el blog 'carros de fuego' del diario AS

Fermín Cacho, un oro grabado para la historia– artículo de Raúl Piñeiro

Fermín Cacho, athlete profile– perfil de Fermín Cacho en la web de la IAAF

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